El presidente de EE.UU., Donald Trump, ratificó este martes en Kenosha, donde un policía blanco disparó siete veces por la espalda al afroamericano Jacob Blake, su mano dura contra las protestas violentas, que achacó a la izquierda radical y al “terrorismo doméstico”.

Trump llegó a la ciudad que ha sido escenario de protestas después de conocerse el incidente que dejó a Blake recluido en un hospital, desoyendo los pedidos del alcalde local, el demócrata John Antaramian, y el gobernador de Wisconsin, Tony Evers, de que evitara azuzar a los manifestantes.

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